viernes, 29 de noviembre de 2013


He estado perdida.
Como un niño en unos grandes almacenes.
Pero a mí nadie me ha llamado por megafonía.
Perdida, como un pendiente desparejado y abandonado en una mesita de noche.
He sido ese calcetín en el fondo de la lavadora, arrugado en la oscuridad de una cueva.

He estado perdida.
Pero me ha encontrado.
Justo a tiempo.

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