sábado, 18 de mayo de 2013

Tengo un nudo en la garganta y no me deja respirar.

El tiempo avanza, y cuando ocurre, ya está, no hay vuelta atrás. 
Ya lo dije una vez, siempre hay cosas que pasan y no puedes evitarlas: 
Cada día amanece, y no está a nuestro alcance sujetar el sol entre los dedos y dar marcha atrás. Y te despiertas, y ni te giras porque al otro lado de la cama sólo hay una sábana y almohada frías, y lo sabes. Y anochece, y aunque no quieras verla la luna te brilla desde ahí arriba, y esboza una medía sonrisa porque incluso ella, en la lejanía, tiene a los astros haciéndole compañía. Y miras la cama de nuevo, y sigue vacía. Y sólo te queda el consuelo de que en mitad de la noche, entre sueño y sueño, la llenes de recuerdos. 

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