viernes, 26 de abril de 2013

Han pasado ya seis años.
Éramos jóvenes, quizás demasiado, pero nos queríamos tanto que el único número que nos importaba era el 31. Nuestro número. Todo comenzó un sábado, una conversación inocente que terminó en declaración de amor. Todas las mariposas de aquella primavera se escondieron en mi estómago aquella tarde. Pasaron los meses, y te quise, y me quisiste, y nos quisimos tanto que el resto del mundo ni nos importaba. Y aún recuerdo aquel primer beso, y lo torpes que éramos, y cómo volaban de nuevo las mariposas. Y pasaron los meses, ¡y los años! Como en todo, hubo malos momentos, pero a día de hoy los recuerdos que tengo son más dulces que los besos que nos robábamos. 
Pero pasó el tiempo, y no sé si se nos gastó el amor de tanto usarlo o me acabé desgastando yo. Perdí los sentimientos de amor por el camino, y me quedé con el cariño de esos dos años juntos, pero no encontraba la chispa. Las mariposas volaron y me dejaron en tierra. Sin embargo, aún a día de hoy, guardo cada uno de tus recuerdos, tus cartas y tus mensajes, porque algo así no se puede olvidar, a alguien así no se puede dejar atrás.
Han pasado ya seis años, y siempre serás mi V. 

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