miércoles, 13 de febrero de 2013

A todos nos llega el momento en el que decimos "hasta aquí he llegado". Construimos muros y cerramos las barreras. Negamos todo aquello que nos pueda hacer daño, incluso si en algún momento nos puede llegar a hacer feliz. ¿Pero qué pasa cuando algo se cuela en esa habitación en la que te has encerrado?  Puedes pasarte meses diciendo que no quieres nada, que no hay nadie especial, y usas citas como: 

"·¿Sales con alguien?
-¿Que?
·¿Hay alguien en tu vida?
-Querrás decir en mi cama, ¿por que lo preguntas?
·Por nada, sólo es un intercambio dialéctico sobre el estado de tu corazón
-Intercambio dialectico ¿eh? Osea, una conversación
·Dime, ¿estás enamorada? No tienes que contestar, sólo es una pregunta
-No hay nadie en mi cama si es lo que quieres saber, nadie que no pueda cambiar con las sábanas."

Pero llega un momento en el que te descubres a ti misma con el móvil en la mano, esperando una respuesta aunque sea absurda, intentando que nadie te vea y sonriendo como una tonta. Ese es el momento en el que dices "algo está cambiando".

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