miércoles, 23 de enero de 2013

Hoy al despertarme he pensado en mí.

¿Cómo se puede echar de menos algo que nunca tuviste?


He vuelto a esa habitación, a esas paredes blancas y lisas, interminables hasta llegar al cielo. Creo que puedo decir, sin mentirme, que he terminado de levantar el muro. Pero sigue haciendo frío, sigo helándome. 
He quitado puertas y ventanas. He tapiado hasta el más mínimo hueco por si algún día intentas colarte. Me prometí hace tiempo dejar la barrera bajada, pero así es más fácil y duele menos. Además, ¿a quién le importa? Creo que voy a colgar el cartel de "ocupado, no molestar". Espero que no se me olvide respirar.

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