domingo, 20 de noviembre de 2011

Y ahí estás tú.

Hay días en los que crees que nada puede salirte bien, ya sea porque te has levantado con el pie izquierdo, porque se te ha caído la tostada por el lado de la mantequilla o porque te has puesto el calcetín al revés. En esos días piensas: yo hoy me quedo en la cama, cómo mucho se puede romper una pata o desplumarse la almohada. Yo hace mucho que no tengo días de esos, porque la verdad, tengo motivos para estar feliz.
Tengo los mejores amigos del mundo, y a mi lado, la mejor persona que puede haber.
En los días de bajón, me impide caer, y me lanza una cuerda de sonrisas para que suba hasta coger su mano. Es el único capaz de hacerme no sólo sonreír, sino reír a carcajada limpia cuando mis ojos llevan un rato humedecidos, y es el mejor abrigo en las noches de invierno. Me quiere más de lo que me quiero yo a mi misma, y eso me hace quererle a él aún más. 
He cometido muchos errores en mi vida, pero oye, estar junto a él ha sido el mayor acierto que he cometido, estoy cometiendo y cometeré.

P.d: Yo quiero un futuro a tu lado, pero piénsalo, para mí el futuro se mide en años luz.