martes, 9 de agosto de 2011

El invitado de invierno

No te necesito, no necesito a nadie en absoluto.
Verás, cuando te miro ni siquiera te envidio. Haces que la vida sea difícil, incluso crees que estás mucho mejor que yo.
¡Por todos los santos! Yo no te he echado tanto a perder. Jamás he esperado nada de tí, y Dios sabe que me has dado muy poco.
Pero ¿por qué no me lo dices claramente? ¿Vas a irte o vas a quedarte?

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